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Antes de entrar en cualquier tema relacionado con el tesoro, el contencioso legal de Odyssey o aspectos similares, creo que cualquier análisis del caso de La Mercedes resultaría incompleto y carecería de profundidad de análisis si dejáramos al margen el relato y el contexto histórico que rodeo a la fragata y a su hundimiento. Y es que creo que resulta fundamental, aunque sea de manera sucinta, hilvanar un relato que explique el qué, el cómo y los por qué que llevaron al navío a su tumba bajo el mar.

Como comentaba en un post anterior, la fragata Nuestra señora de las Mercedes pertenecía a la Real Armada española, y fue construida en los astilleros de La Habana en noviembre de 1788.[1] Etapa compleja la de finales del siglo XVIII, donde el astillero se encontraba sumido en una espiral de deudas y de falta de fondos, ya que las guerras y las necesidades económicas peninsulares supusieron una reducción drástica de los fondos destinados a los territorios de Ultramar. Así, la Mercedes formará parte de una de las últimas remesas de embarcaciones que salieron de la Habana (17 embarcaciones serían construidas entre 1786 y 1796).

13n el mundo

Fragata Nuestra señora de las Mercedes. Fuente: el Mundo.

En este contexto, la metrópoli se encontraba necesitada de grandes cantidades de dinero motivadas por la sucesión de guerras en Europa y en Norteamérica contra los ingleses, que supuso un periodo de hostilidad abierta entre ambas potencias y un bloqueo marítimo despiadado impuesto por la marina británica, infinitamente más poderosa y numerosa que una Armada española que empezaba a demostrar su acentuada decadencia. Será ante esta acuciante situación económica, que el 16 de octubre de 1802, se emite una Real Orden por la que se solicitaba a los virreyes de Perú y de La Plata que recaudasen todos los caudales posibles y los remitiesen a la metrópoli para paliar los problemas del erario público. Y es que la Paz de Amiens entre Francia y Gran Bretaña supuso un respiro para el bloqueo español y la posibilidad de retomar los viajes entre España y sus territorios americanos.

Gobierno de España. Ministerio de Cultura. Archivo General de Indias

Real Orden al Virrey de Perú sobre el viaje de las fragatas Asunción, Mercedes y Clara. 30 de noviembre de 1802. Documentos de la Seción de Lima. Archivo General de Indias.

Gobierno de España. Ministerio de Cultura. Archivo General de Indias

Real Orden a los virreyes de Perú y Buenos Aires para la remisión de caudales. 16 de Octubre de 1802. Documentos de la Sección de Indiferente. Archivo General de Indias.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La Santa Rufina y la Asunción fueron las primeras naves españolas que se dedicaron a este menester de transportar caudales, y La Mercedes, que partiría desde El Ferrol el 27 de febrero de 1803, continuaría su senda antes de que se volviesen a desencadenar las hostilidades entre las potencias europeas. Tras unas reparaciones en Montevideo, la fragata llegará al puerto de el Callao en julio de 1803. Allí, será cargada con 710.180 pesos y 10 reales, cantidad que quedaría a años luz de los 7 millones que se recaudaron en años anteriores.[2]

mapa

Rutas en busca de caudales de la Mercedes. Fuente: http://www.mecd.gob.es/fragatamercedes/historia/viaje/mapa.html

La ruptura de la paz de Amiens sorprende a La Mercedes mientras era cargada de materiales, lo que supone un retraso de su salida hacia la península durante unos meses, más concretamente hasta el 4 de abril de 1804, momento en que partirá junto a otros navíos hacia Montevideo donde realizarían su primera escala. La Mercedes, la Clara y la Asunción iniciaron un tortuoso camino hacia La Plata, donde la Asunción quedaría inutilizada por los temporales e incapaz de continuar con su cometido. En el puerto de Montevideo, se les unirán la Medea y la Fama, y se recargarán centenares de miles de pesos en los barcos provenientes del virreinato de La Plata.

A partir de allí, lo que parecía ser un viaje de rutina hasta las costas de Cádiz, con el que se completaría la misión, devino en tragedia. La mañana del 5 de Octubre, cuando las naves prácticamente divisaban las costas peninsulares, el convoy español fue interceptado por una partida de guerra británica, compuesta por las fragatas Indefatigable, Lively, Amphiom y Medusa al mando del contralmirante Graham Moore. El ataque, sin declaración de guerra previa (que solo se haría oficial el 14 de Diciembre de ese mismo año), obedecía a la lógica del nuevo contexto internacional, del que España fue incapaz de mantenerse al margen. Su alianza con Francia, derivada de la debilidad estructural de un país carcomido y que iniciaba su lento pero inexorable declive, supuso una hostilidad abierta por parte británica, que iniciaba su escalada bélica con este ataque. La negativa del capitán español a rendirse dio inicio a la batalla; el resto de sobra conocido.

La Mercedes fue bombardeada y hundida, mientras que los otros tres barcos fueron apresados y trasladados a Plymouth como trofeo de guerra. Con la Mercedes, 294 marineros y toda su carga fueron a parar al fondo del mar, lugar en el que reposarían 200 años hasta que su descanso fue turbado por una empresa cazatesoros estadounidense. La continuación de esta historia, ya es de sobra conocida.

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Explosion de la Mercedes.

[1] Aunque algunas informaciones datan esta construcción del año 1786, esto seria imposible debido a que en ese año la capacidad de construcción del arsenal no estaba adecuado a la construcción de un navio de esas dimensiones y características. VV.AA, El último viaje de la fragata Mercedes. La razón frente al expolio. Un tesoro cultural recuperado, Ministerio de Defensa, Madrid, 2014, págs.. 210-213.

[2] Op.cit. pág.295.

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